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¿Y si un análisis de sangre ayudara a detectar el cáncer de mama antes de que dé señales? La investigación que impulsa la UIC

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Detectar un cáncer antes de que provoque síntomas es uno de los grandes desafíos de la medicina. Y, en esa carrera, la sangre se ha convertido en una fuente de información que despierta un enorme interés científico: contiene señales biológicas que podrían ayudar a identificar determinados tumores, conocer su comportamiento y seguir su evolución.

Con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama, que se celebra el 19 de octubre, investigadores de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC) han anunciado una nueva fase del proyecto BEACON-BC, una iniciativa liderada por la profesora Roni H. G. Wright y respaldada por Earlier.org. Su objetivo es explorar si un análisis de sangre puede detectar señales moleculares relacionadas con la progresión del cáncer de mama y el riesgo de metástasis.

La investigación ha logrado desarrollar un anticuerpo capaz de reconocer selectivamente un biomarcador molecular asociado al cáncer. El equipo lo ha incorporado a un prototipo de prueba rápida que, en las pruebas realizadas hasta ahora, ha mostrado capacidad para detectar concentraciones muy bajas de ese biomarcador.

El avance resulta prometedor, pero hay una diferencia fundamental entre detectar una molécula en condiciones experimentales y demostrar que una prueba identifica de forma fiable un cáncer en personas que todavía no presentan síntomas. Ese es precisamente el reto que los investigadores tienen ahora por delante.

Un biomarcador en la sangre: qué busca realmente el equipo científico

Los biomarcadores son señales biológicas que pueden aportar información sobre la presencia de una enfermedad, su actividad o la respuesta a un tratamiento. En oncología, algunos ayudan a caracterizar tumores, estimar determinados riesgos o seguir la evolución de la enfermedad.

El proyecto BEACON-BC se centra en uno de estos marcadores moleculares y en la posibilidad de detectarlo mediante un sistema basado en un anticuerpo específico. En términos sencillos, el anticuerpo funciona como una herramienta de reconocimiento: se une selectivamente a la molécula que el equipo busca identificar.

El propósito inmediato es investigar si esa señal puede aportar información sobre la progresión del cáncer de mama y el riesgo de que se extienda a otros órganos. La metástasis se produce cuando las células cancerosas abandonan el tumor original y se establecen en otras partes del organismo, y detectarla o anticipar el riesgo de que aparezca es una de las prioridades de la investigación oncológica.

A más largo plazo, los investigadores esperan explorar si la tecnología podría contribuir a la detección precoz, complementar las pruebas diagnósticas existentes o facilitar el seguimiento después del tratamiento.

La profesora Wright ha expresado su esperanza de que el trabajo contribuya al desarrollo de un análisis de sangre para la detección temprana del cáncer de mama. No obstante, esa posibilidad todavía debe demostrarse mediante estudios con muestras de pacientes y, posteriormente, con investigaciones clínicas más amplias.

El siguiente paso: analizar unas 100 muestras de pacientes

La nueva fase del proyecto permitirá estudiar aproximadamente 100 muestras anonimizadas de personas con cáncer de mama en distintos estadios de la enfermedad. Los resultados del test se compararán con la información clínica disponible, incluida la fase del cáncer y el estado del tratamiento.

Esta etapa es importante porque permitirá evaluar cómo se comporta el prototipo en muestras reales, más allá de las pruebas iniciales de laboratorio. Los investigadores necesitan comprobar si el biomarcador puede identificarse de forma consistente y si los resultados guardan una relación útil con las características clínicas de los pacientes.

Pero una muestra de este tamaño representa una fase inicial de evaluación, no una validación definitiva. Para que una prueba de estas características pueda incorporarse a la práctica médica, será necesario determinar, entre otros aspectos:

  • Sensibilidad: qué proporción de personas que tienen la enfermedad identifica correctamente.
  • Especificidad: con qué frecuencia evita resultados positivos en personas que no la tienen.
  • Fiabilidad clínica: si los resultados son reproducibles y aportan información relevante en diferentes grupos de pacientes.
  • Utilidad real: si la prueba mejora las decisiones médicas y los resultados de salud frente a las herramientas disponibles.

También será necesario comprobar su rendimiento en personas sin síntomas si el objetivo final es utilizarla como método de cribado poblacional. Los resultados obtenidos en pacientes que ya tienen un diagnóstico no permiten, por sí solos, asegurar que la misma prueba detectará tumores incipientes en la población general.

¿Podría un análisis de sangre sustituir a la mamografía?

Es una de las preguntas que inevitablemente plantea este tipo de investigación, pero todavía no tiene una respuesta afirmativa.

Actualmente, la mamografía desempeña un papel central en los programas de cribado del cáncer de mama. Un análisis de sangre como el que estudia la UIC podría aspirar en el futuro a complementar las herramientas existentes, siempre que los estudios demuestren que ofrece información clínicamente útil. No hay datos suficientes para afirmar que pueda sustituir a la mamografía ni a otras pruebas diagnósticas.

La detección temprana sigue siendo esencial, pero también lo es utilizar métodos cuya seguridad y eficacia hayan sido demostradas. Por eso, las mujeres deben continuar siguiendo las recomendaciones de cribado correspondientes a su edad y situación clínica, así como consultar ante cambios sospechosos en la mama.

La investigación de la UIC se encuentra todavía en una etapa de desarrollo y validación, y la prueba no está disponible actualmente para el diagnóstico clínico ni para el cribado.

El potencial de este proyecto reside en una posibilidad que la ciencia está explorando cada vez con mayor interés: que determinadas señales moleculares presentes en la sangre ayuden a conocer antes la actividad de un tumor. El análisis de las próximas muestras permitirá dar un paso más para averiguar hasta dónde puede llegar esta tecnología. En cáncer de mama, cada avance cuenta, pero demostrar que una innovación funciona de forma fiable es tan importante como descubrirla.


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