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El estigma en profesionales sociosanitarios retrasa ocho años la búsqueda de ayuda en salud mental

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La salud mental se ha convertido en una prioridad creciente en las agendas sanitarias, pero el acceso a la atención sigue enfrentándose a barreras invisibles. Una de las más persistentes es el estigma, un fenómeno que no solo afecta a la sociedad en general, sino que se infiltra en los propios profesionales sociosanitarios, retrasando la búsqueda de ayuda y condicionando la calidad de la asistencia. Así lo puso de manifiesto la última jornada del proyecto “Psicología que Transforma”, organizada por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid (COP Madrid), celebrada en su sede bajo el título “El estigma hacia los problemas de salud mental en profesionales sociosanitarios”.

El encuentro, enmarcado en el área de “Psicología, Discapacidad y Equidad”, reunió a voces expertas para desentrañar las distintas formas y efectos de este fenómeno, así como sus implicaciones para las personas que lo sufren. La conclusión más contundente fue que las personas con problemas de salud mental tardan de media unos ocho años en pedir ayuda, y una de las razones principales de este retraso es precisamente el estigma. Esta demora no solo prolonga el sufrimiento, sino que también complica la evolución y el pronóstico de los trastornos.

El estigma en profesionales sociosanitarios retrasa ocho años la búsqueda de ayuda en salud mental

Un fenómeno social con raíces profundas

Durante la jornada se definió el estigma como el proceso social mediante el cual se atribuyen características negativas a una persona a través de estereotipos basados en creencias culturales dominantes. Esto implica categorizar y diferenciar entre “ellos/as” y “nosotros/as”, lo que genera prejuicios y relaciones de desigualdad y poder. Este fenómeno se manifiesta especialmente en la discriminación, que vulnera los derechos, la equidad y la justicia social, como ocurre con las personas con problemas de salud mental.

Manuel Muñoz, catedrático de Evaluación y Diagnóstico Psicológicos en la Universidad Complutense de Madrid y director de la Cátedra UCM-Grupo 5 Contra el Estigma, destacó que “la presencia de estigma en estos profesionales tiene consecuencias clínicas muy graves para las personas que los experimentan”. Sus palabras subrayan la paradoja de que quienes deberían ser parte de la solución se convierten, en ocasiones, en parte del problema, al perpetuar actitudes estigmatizantes que dificultan la adherencia al tratamiento y la recuperación.

Por su parte, Sara Zamorano, investigadora en la misma universidad, expuso las principales pautas para reducir el estigma dirigidas a profesionales sociosanitarios. Estas se engloban bajo la premisa de responder a las preguntas ¿qué se sabe que funciona?, ¿qué se ha hecho ya antes? y ¿qué se puede aportar con propuestas nuevas para abordar esta problemática? De acuerdo con esta experta, para reducirlo la evidencia señala que es necesario promover la educación y la sensibilización sobre salud mental, combatir los estereotipos y prejuicios, fomentar el contacto directo, positivo y significativo con personas expertas por experiencia y garantizar la igualdad de trato, la inclusión social y el respeto a los derechos humanos.

Hacia una práctica profesional libre de estigma

La jornada se organizó en torno a cuatro bloques que exploraron diversos aspectos del estigma, desde la definición del concepto hasta pautas de intervención, pasando por los tipos de estigma y las principales consecuencias en las personas que los sufren. En el debate participaron, además de Muñoz y Zamorano, Paula Pérez, coordinadora del área de “Psicología, Discapacidad y Equidad”, que inauguró el encuentro junto con Timanfaya Hernández, Decana del Colegio. Hernández inició su intervención con un minuto de silencio en recuerdo de las víctimas del accidente de tren ocurrido esa misma semana en Toledo, y destacó que el ámbito de la inclusión y de la discapacidad es una “auténtica prioridad”. Asimismo, subrayó la necesidad de comprender cómo determinadas sintomatologías y problemáticas impactan en la vida de las personas, en su entorno personal, familiar e incluso laboral.

El estigma no es solo un obstáculo individual, sino un problema estructural que afecta a la equidad y la justicia social. Como se señaló en el encuentro, implica discriminación y vulneración de derechos, y puede manifestarse en múltiples niveles: desde la atención clínica hasta las políticas públicas. Por ello, las soluciones propuestas van más allá de la sensibilización individual y apuntan a la necesidad de transformar las prácticas profesionales y los entornos de atención.

El estigma en profesionales sociosanitarios retrasa ocho años la búsqueda de ayuda en salud mental

Entre las principales conclusiones extraídas de este encuentro destaca el atraso en el acceso a la atención de las personas con problemas de salud mental, que, de media, tardan ocho años en pedir ayuda, en parte causado por el estigma. Esta problemática implica atribuir características negativas a una persona a través de estereotipos basados en creencias culturales dominantes y se manifiesta especialmente en la discriminación. Para abordarlo, se han propuesto pautas como mejorar la sensibilización o garantizar la igualdad de trato.

La iniciativa “Psicología que Transforma” se consolida así como un espacio de transferencia de conocimiento que busca traducir los avances científicos en herramientas y acciones aplicables a la práctica profesional, las políticas públicas y el día a día de la población. Con eventos como este, el COP Madrid reafirma su compromiso con una atención psicológica de calidad, libre de prejuicios y centrada en los derechos de las personas.


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