El intestino tiene sus propios ritmos, pero también acusa el impacto de lo que ocurre fuera de él. Una mala noche, una comida que sienta mal o una infección pueden alterar temporalmente el tránsito intestinal y provocar hinchazón, dolor abdominal o diarrea.
En estos episodios, muchas personas recurren a infusiones, alimentos suaves y otros remedios tradicionales para recuperar el bienestar. Desde la Asociación Nacional de Profesionales y Autónomos de las Terapias Naturales (Cofenat), su presidente, Roberto San Antonio-Abad, propone un abordaje basado en medidas sencillas y adaptadas a cada situación.
Sin embargo, hay una precisión importante: la colitis no es una única enfermedad ni todas las molestias intestinales tienen el mismo origen. Un episodio leve puede mejorar por sí solo, pero una infección, una enfermedad inflamatoria intestinal u otras afecciones requieren una valoración diferente. Por eso, el autocuidado debe empezar por identificar los síntomas y evitar tratamientos que puedan empeorarlos.
Melisa, manzanilla e hinojo: ¿qué pueden aportar las plantas?
Cuando las molestias digestivas coinciden con periodos de nerviosismo, algunas plantas utilizadas tradicionalmente pueden ayudar a aliviar determinados síntomas. La evidencia científica, no obstante, varía según la especie, el preparado y el problema que se quiera tratar.
Entre las opciones más conocidas están:
- Melisa: se utiliza tradicionalmente para favorecer la relajación y aliviar algunas molestias digestivas leves asociadas al estrés. No está demostrado que trate una colitis ni que reduzca directamente la inflamación intestinal.
- Manzanilla: se emplea para molestias digestivas leves, aunque los estudios clínicos sobre su eficacia para problemas intestinales concretos son limitados.
- Hinojo: se utiliza tradicionalmente para aliviar los gases y la sensación de distensión abdominal, pero la evidencia disponible no permite garantizar el efecto en todos los casos.
- Menta: algunas preparaciones de aceite de menta piperita cuentan con evidencia para aliviar síntomas del síndrome del intestino irritable. No debe confundirse este producto con cualquier infusión de menta poleo, y la menta piperita puede empeorar el reflujo en algunas personas.
El eje intestino-cerebro ayuda a explicar por qué el estrés puede influir en la sensibilidad abdominal y en el funcionamiento intestinal. Sin embargo, eso no significa que toda molestia digestiva tenga un origen nervioso ni que relajarse sea suficiente para resolverla.
Si te apetece una infusión, puedes tomarla como complemento de confort, siempre que no tengas contraindicaciones ni alergias conocidas. No es necesario combinar varias plantas ni consumirlas en grandes cantidades para intentar acelerar la recuperación.
Microbiota intestinal: no todos los probióticos funcionan igual
La microbiota intestinal está formada por una comunidad de microorganismos que participa en distintos procesos digestivos e inmunitarios. Su composición puede cambiar temporalmente después de una infección, durante el uso de determinados medicamentos o ante cambios en la alimentación.
Por eso, los probióticos suelen despertar interés cuando aparecen molestias digestivas. Pero hay un matiz esencial: sus posibles beneficios dependen de la cepa, la dosis, el problema que se quiera tratar y las características de cada persona.
Entre las cepas estudiadas se encuentran Lacticaseibacillus rhamnosus GG —antes denominado Lactobacillus rhamnosus GG— y determinadas especies de Bifidobacterium. Eso no significa que cualquier suplemento que las contenga sea eficaz para una diarrea o una supuesta colitis.
En adultos con diarrea aguda, la evidencia sobre los probióticos es variable y no permite recomendar indiscriminadamente todos los preparados. Tampoco hay una regla general que establezca que las dosis altas deban evitarse por provocar más inflamación: la decisión depende del producto y de la situación clínica.
En caso de síntomas persistentes, enfermedades previas importantes o defensas debilitadas, es preferible consultar antes de tomar suplementos. No conviene utilizar probióticos como sustitutos de una evaluación médica cuando existen señales de alarma.
Qué comer y beber cuando el intestino está revuelto
Durante un episodio de diarrea, el objetivo no es dejar descansar por completo el aparato digestivo, sino mantener la hidratación y comer según la tolerancia. No hace falta pasar hambre ni limitarse durante varios días a una lista rígida de alimentos.
Estas medidas pueden ayudar:
- Prioriza los líquidos. Si tienes diarrea, una solución de rehidratación oral de farmacia puede ayudar a reponer el agua y las sales perdidas, especialmente si las deposiciones son frecuentes.
- Come en pequeñas cantidades si te sienta mejor. El arroz, la patata cocida, la zanahoria, el pan tostado o la sopa pueden resultar fáciles de tolerar durante las primeras horas.
- Recupera progresivamente tu alimentación habitual. A medida que mejores, incorpora otros alimentos según tu apetito y tolerancia, sin prolongar innecesariamente una dieta muy restrictiva.
- Reduce temporalmente lo que empeore los síntomas. El alcohol, la cafeína, las comidas muy grasas y algunos alimentos ricos en lactosa pueden agravar las molestias en determinadas personas.
- No olvides el descanso. Si el estrés contribuye a los síntomas, los paseos suaves y la respiración tranquila pueden favorecer el bienestar general, aunque no sustituyen el tratamiento de la causa.
El calor local suave puede aliviar algunos retortijones, siempre que no se aplique a una temperatura que pueda quemar la piel. En cambio, no conviene recurrir automáticamente a antidiarreicos o suplementos sin conocer la causa del episodio.
Cuándo los remedios caseros no son suficientes
La mayoría de los episodios digestivos leves mejoran, pero no todos deben tratarse en casa. Hay que buscar atención médica si aparece sangre en las heces, dolor abdominal intenso, fiebre alta, vómitos persistentes o signos de deshidratación, como mareo importante, boca muy seca o una disminución marcada de la cantidad de orina. También conviene consultar si la diarrea persiste más de dos o tres días, empeora o afecta a una persona especialmente vulnerable.
Quienes tienen diagnosticada una enfermedad inflamatoria intestinal deben seguir las indicaciones de su equipo sanitario, ya que un brote puede requerir tratamiento específico.
Las infusiones, el cuidado de la alimentación y algunas estrategias de relajación pueden acompañar la recuperación cuando las molestias son leves. Pero el mejor cuidado intestinal no consiste en acumular remedios naturales: consiste en hidratarse bien, evitar restricciones innecesarias y reconocer cuándo el cuerpo necesita atención médica.
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