Las mamografías son una herramienta fundamental para detectar el cáncer de mama antes de que aparezcan síntomas. Sin embargo, una duda frecuente es hasta qué edad conviene seguir realizándolas y qué ocurre cuando una mujer supera el límite de edad establecido en los programas de cribado.
La respuesta depende de las recomendaciones sanitarias vigentes, de su implantación en cada comunidad autónoma y de las circunstancias personales de cada mujer.
¿A qué edad comienza el cribado del cáncer de mama?
En España, el programa común de cribado se dirigía tradicionalmente a mujeres de entre 50 y 69 años, a las que se ofrecía una mamografía cada dos años.
Sin embargo, esta recomendación está evolucionando. En mayo de 2026, el Ministerio de Sanidad anunció la ampliación del programa poblacional para incluir a mujeres de entre 45 y 74 años, con una implantación progresiva en las comunidades autónomas.
Esto significa que la disponibilidad efectiva puede variar según el territorio y la fase de aplicación del programa. Por ello, es recomendable consultar con el servicio sanitario de referencia cuándo corresponde realizar la siguiente prueba.
¿Qué pasa después de los 70 años?
Cumplir 70 años no significa que todas las mujeres deban dejar de hacerse mamografías. Con la ampliación anunciada del programa, el cribado se extiende progresivamente hasta los 74 años.
A partir de esa edad, la decisión de continuar con exploraciones periódicas debe individualizarse. El médico puede valorar el estado general de salud, los antecedentes personales y familiares, los resultados de las pruebas anteriores y los posibles beneficios y limitaciones de continuar el cribado.
La cuestión no consiste únicamente en cumplir años, sino en determinar si la prueba puede aportar un beneficio relevante en cada caso.
¿Y si existen antecedentes familiares de cáncer de mama?
Las mujeres con antecedentes familiares importantes o con una posible predisposición hereditaria pueden necesitar una valoración diferente de la prevista para la población general.
En estos casos, el profesional sanitario puede evaluar el riesgo individual y recomendar un seguimiento específico, que puede incluir pruebas adicionales o un calendario distinto de revisiones.
Por eso, es importante comunicar si existen familiares cercanos que hayan tenido cáncer de mama, especialmente si el diagnóstico se produjo a edades tempranas, o si hay antecedentes de determinados tumores en la familia.
¿Es necesario hacerse una mamografía si no hay síntomas?
Sí, cuando corresponde según el programa de cribado o la recomendación médica. La finalidad de una mamografía de cribado es detectar posibles lesiones antes de que provoquen síntomas.
Esperar a notar un bulto o una alteración puede retrasar el diagnóstico. Por otra parte, una mamografía normal no descarta por completo la posibilidad de desarrollar un cáncer posteriormente.
Por eso, aunque las revisiones estén al día, cualquier cambio nuevo en la mama debe consultarse sin esperar a la siguiente cita.
¿Qué beneficios y limitaciones tiene la mamografía?
La detección precoz puede facilitar el diagnóstico en fases iniciales y mejorar las opciones de tratamiento. Sin embargo, el cribado también tiene limitaciones: pueden producirse falsos positivos que obliguen a realizar pruebas adicionales, falsos negativos o diagnósticos de tumores que quizá no habrían causado problemas durante la vida de la mujer.
Estos aspectos forman parte de la valoración de los programas de detección precoz y explican por qué las recomendaciones tienen en cuenta tanto los beneficios como los posibles perjuicios.
La recomendación más importante: consulta tu caso
Si estás cerca de la edad límite del programa, has dejado de recibir invitaciones para hacerte una mamografía o tienes antecedentes familiares relevantes, consulta con tu centro de salud.
No dejes de acudir a una revisión únicamente porque hayas superado una determinada edad, pero tampoco des por hecho que necesitas pruebas periódicas indefinidamente. La decisión debe basarse en las recomendaciones aplicables y en una valoración individual cuando corresponda.
La información actualizada y el diálogo con los profesionales sanitarios son las mejores herramientas para decidir cómo cuidar la salud mamaria en cada etapa de la vida.
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