InicioNoticiasExpertos abordan en Santiago la obesidad de precisión y la huella epigenética

Expertos abordan en Santiago la obesidad de precisión y la huella epigenética

Haz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas
Añade Cuidate365 en Google

La obesidad es una enfermedad crónica y multifactorial que afecta a millones de personas en todo el mundo. En los últimos años, la comunidad científica ha avanzado en la comprensión de los mecanismos biológicos que subyacen a esta patología, especialmente en lo relativo a la dificultad de mantener la pérdida de peso a largo plazo. En este contexto, el 67º Congreso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), celebrado del 21 al 23 de octubre en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Galicia, en Santiago de Compostela, ha reunido a destacados expertos para abordar los últimos avances en el abordaje de la obesidad desde una perspectiva de precisión.

Uno de los temas centrales del congreso ha sido la huella epigenética en la obesidad y en la recuperación del peso perdido. La epigenética se refiere a modificaciones que regulan cómo funcionan los genes sin cambiar la secuencia del ADN. Según explicó la Dra. Ana Belén Crujeiras, investigadora y directora de grupo de Epigenómica en Endocrinología y Nutrición del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS) y CIBEROBN, vocal de la junta directiva de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) y miembro del Área de Obesidad de la SEEN, en el estudio de esta patología se han detectado alteraciones epigenéticas relacionadas con procesos como la regulación del apetito, el metabolismo energético, la inflamación o la función del tejido adiposo.

La experta señaló que la obesidad no solamente produce cambios visibles, como un aumento del tejido adiposo o alteraciones metabólicas, sino que también puede dejar una especie de memoria molecular en nuestras células. Esta memoria podría explicar por qué a algunas personas les resulta tan difícil mantener el peso perdido. No obstante, la Dra. Crujeiras aclaró que el análisis epigenético para definir el tratamiento de cada paciente aún no se utiliza de forma rutinaria. Estamos en una fase de investigación cuyo objetivo es identificar biomarcadores que permitan avanzar hacia el abordaje de una obesidad de precisión: conocer de manera más precisa qué persona tiene un mayor riesgo, quién responderá mejor a una determinada intervención y quién necesitará un seguimiento más intensivo, argumentó.

La recuperación ponderal: un desafío biológico y multidisciplinar

La recuperación del peso es probablemente uno de los mayores retos en el tratamiento de la obesidad. No depende únicamente de que una persona vuelva a comer mal o deje de hacer ejercicio, sino que existen adaptaciones biológicas muy potentes tras la pérdida de peso. Después de adelgazar, disminuye el gasto energético, cambian las señales hormonales que regulan el hambre y la saciedad y el organismo tiende, de alguna forma, a recuperar el peso previo. La susceptibilidad genética y epigenética pueden modular también esta respuesta.

En este sentido, la Dra. Crujeiras destacó que haber padecido obesidad podría dejar a algunas células preparadas para responder de manera más desfavorable si vuelven a encontrarse en un ambiente obesogénico. Esto ayuda a entender que la recuperación de peso no debe interpretarse simplemente como falta de voluntad o falta de adherencia, sino que existe una auténtica respuesta biológica que favorece la recuperación. La reganancia parcial del peso es muy frecuente después de las intervenciones para adelgazar y existen mecanismos biológicos que favorecen esa recuperación, aunque no se puede determinar qué porcentaje corresponde específicamente a la epigenética, indicó la investigadora. La recuperación de peso es multifactorial, ya que intervienen la regulación hormonal del apetito, el gasto energético, la composición corporal, el comportamiento alimentario, el entorno y factores psicológicos, sociales, genéticos y, probablemente, también epigenéticos, agregó.

En cuanto a los avances en este ámbito, se ha pasado de estudiar uno o dos genes candidatos a analizar cientos de miles de posiciones del genoma simultáneamente y combinar esa información con transcriptómica, metabolómica, microbiota, composición corporal y variables clínicas. Otra innovación importante son los relojes epigenéticos, que permiten estimar aspectos relacionados con la edad biológica.

Por su parte, la Dra. Ana Ramos-Levi, médica adjunto del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, miembro del Grupo de investigación de endocrinología de las Enfermedades Metabólicas del Instituto de Investigación San Carlos (IdISSC), profesora asociada de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Área de Obesidad de la SEEN, subrayó en su ponencia sobre el abordaje clínico de la recuperación ponderal que hay que identificar las potenciales causas que han llevado a la recuperación de peso (factores conductuales, biológicos, psicológicos, médicos y/o quirúrgicos), y diseñar estrategias de tratamiento dirigidas e individualizadas.

La recuperación ponderal responde a múltiples factores, entre los que se incluyen los conductuales, psicológicos y biológicos, así como la eficacia insuficiente de los tratamientos ensayados. Pero también es un fenómeno fisiológico de readaptación metabólica a la pérdida de peso, con cambios hormonales que condicionan un aumento del apetito y una reducción del gasto energético, por lo que es esencial mantener un seguimiento activo del paciente, señaló la médica especialista en Endocrinología y Nutrición.

El perfil del paciente es muy variable: desde pacientes jóvenes, con buena respuesta inicial al tratamiento farmacológico o quirúrgico, que con el paso de los años han recuperado peso, hasta pacientes de más edad. Ante una recuperación ponderal, es importante que el paciente no afronte la situación de manera aislada, sino que cuente con el acompañamiento de los profesionales sanitarios que participan en su tratamiento. Las recomendaciones deben adaptarse a cada caso e incluir medidas nutricionales y conductuales y, cuando esté indicado, estrategias farmacológicas, endoscópicas o quirúrgicas. El seguimiento a largo plazo es fundamental, ya que permite reforzar la adherencia a las medidas establecidas, detectar posibles dificultades y realizar los ajustes necesarios para mantener su eficacia, indica la Dra. Ramos-Levi.

Avances farmacológicos y retos en el acceso

En los últimos años se han producido avances muy relevantes en el tratamiento de la obesidad, especialmente gracias a la creciente disponibilidad de nuevas opciones farmacológicas. Estos tratamientos permiten conseguir pérdidas de peso muy significativas, en algunos casos comparables a las obtenidas mediante cirugía bariátrica, lo que ha supuesto un cambio importante en el abordaje de la enfermedad. Sin embargo, todavía existen retos importantes, entre ellos las dificultades de acceso y financiación de estos tratamientos, que pueden limitar su disponibilidad para determinados pacientes.

En este contexto, uno de los desafíos para los profesionales sanitarios es encontrar estrategias que permitan mantener la eficacia de los tratamientos a largo plazo y favorecer la adherencia. El ajuste individualizado de las dosis o de la pauta de administración puede ser una de las herramientas que contribuyan a mejorar la continuidad del tratamiento en determinados pacientes, expone la endocrinóloga.

Alimentación emocional y factores psicológicos

La Dra. Lilliam Flores, médica especialista en Endocrinología y Nutrición, consultora de la Unidad de Obesidad del Hospital Clínic (Barcelona) y miembro del Área de Obesidad de la SEEN, abordó en su ponencia los aspectos psicológicos en la recuperación ponderal, señalando que no todo es biología o, más bien, que la biología y la psicología están íntimamente conectadas. En la recuperación ponderal de la obesidad influyen también aspectos psicológicos que se manifiestan en cambios conductuales asociados a procesos biológicos. Tras perder peso aumentan los pensamientos obsesivos sobre la comida, la percepción de que estos son más apetecibles y la motivación para buscarlos, mientras disminuye la sensación de saciedad después de comer. Además, hay que tener en cuenta la alimentación emocional ya que, en palabras de la experta, el cerebro, al detectar la pérdida de peso, activa mecanismos de defensa orientados a recuperarlo.

En cuanto a las recomendaciones que deben seguir las personas con obesidad, la Dra. Flores aconseja buscar apoyo médico especializado en lugar de depender solo de la fuerza de voluntad, ya que la biología (hambre, antojos, menor saciedad) opera fuera del control consciente. Asimismo, recomienda cuidar el sueño, el estrés y realizar actividad física: el buen descanso y el manejo del estrés reducen el cortisol y mejoran el equilibrio hormonal del apetito, y es recomendable evitar la autoculpa, que reduce la vergüenza y mejora la adherencia al tratamiento a largo plazo. En caso de obesidad grave también es necesario, siempre a través de especialistas, considerar la farmacoterapia y evaluar la cirugía bariátrica, combinándolo con apoyo psicológico.

Asimismo, es fundamental que las instituciones sanitarias, educativas y de salud pública reconozcan la obesidad como una enfermedad crónica, no como un problema de estilo de vida o voluntad, y que actualicen los protocolos clínicos y de formación médica en consecuencia. La endocrinóloga considera también esencial garantizar el acceso a tratamientos basados en la evidencia científica (farmacoterapia y cirugía bariátrica) dentro de los sistemas de salud, en lugar de dejarlos fuera de cobertura por considerarlos estéticos.

Por otra parte, es importante combatir el estigma del peso con campañas de comunicación pública y formación del personal sanitario para evitar un lenguaje culpabilizador. También es necesario impulsar políticas que favorezcan un entorno alimentario saludable (regulación de publicidad de ultraprocesados, mejora del etiquetado, incentivos a alimentos saludables y acceso equitativo en zonas de bajos recursos), facilitar el acceso a apoyo psicológico integrado en los equipos de tratamiento de la obesidad, no como recurso aislado, y financiar la investigación sobre los mecanismos neurobiológicos y las estrategias más efectivas para el mantenimiento del peso a largo plazo.

El congreso ha servido para poner de manifiesto que el abordaje de la obesidad requiere un enfoque multidisciplinar y personalizado, en el que la investigación epigenética, los avances farmacológicos y la atención psicológica se combinan para ofrecer mejores resultados a los pacientes. La obesidad de precisión se perfila como el futuro, aunque aún queda camino por recorrer para trasladar estos hallazgos a la práctica clínica habitual.


 ¡Síguenos en Telegram! Recibe nuestras noticias y contenido exclusivo.

DEJA UNA RESPUESTA

Introduce tu comentario
Introduce tu nombre