InicioSaludLa obesidad es una pandemia compleja que exige tratamiento personalizado

La obesidad es una pandemia compleja que exige tratamiento personalizado

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La obesidad se ha convertido en uno de los mayores desafíos sanitarios de las sociedades desarrolladas. Así lo sostiene el doctor Carlos Emparan, cirujano general y del aparato digestivo del Hospital Quirónsalud Vitoria, quien advierte de que se trata de una enfermedad crónica, compleja y multifactorial que requiere un abordaje adaptado a las características de cada paciente.

«La obesidad es la gran pandemia de nuestro tiempo, pero no es una cuestión solo de voluntad o de hábitos», afirma el especialista. En su opinión, persiste la falsa creencia de que el exceso de peso responde únicamente a la falta de fuerza de voluntad, cuando en realidad intervienen factores muy diversos como la genética, el metabolismo, determinados tratamientos farmacológicos o el propio entorno social.

El doctor Emparan insiste en que el aumento de la incidencia de la obesidad en las últimas décadas la ha situado como uno de los principales retos para los sistemas sanitarios. Se trata de una enfermedad que se desarrolla a lo largo de los años y cuya evolución depende de múltiples condicionantes, lo que obliga a abandonar los enfoques simplistas y a adoptar estrategias más amplias.

Un tratamiento individualizado y escalonado

Debido a esa complejidad, el especialista defiende que no puede existir una solución única. «No puede haber una solución igual para todos los pacientes porque cada paciente tiene un problema y deben enfocarse de diferente forma», señala. Por ello, el tratamiento debe diseñarse de forma individualizada tras una valoración médica completa que permita conocer el estado de salud de la persona, sus antecedentes, las patologías asociadas, los tratamientos que recibe y los objetivos que desea alcanzar.

El abordaje comienza habitualmente con la modificación de los hábitos de vida mediante cambios en la alimentación, una nutrición consciente y un programa de ejercicio físico adaptado a las circunstancias de cada paciente. A partir de ahí, el tratamiento puede incorporar otras herramientas terapéuticas según la evolución y las necesidades de cada caso.

Entre ellas, el doctor Emparan destaca los nuevos tratamientos farmacológicos basados en análogos del GLP-1, que han supuesto un avance importante en el manejo del sobrepeso y la obesidad. Estos medicamentos actúan regulando mecanismos relacionados con la saciedad y el metabolismo. «Lo que hacen es dar una sensación de saciedad a base de retrasar el vaciamiento del estómago», explica. No obstante, puntualiza que deben ser «administrados bajo supervisión médica». Estos tratamientos pueden ser útiles en un amplio espectro de pacientes y contribuir a alcanzar pérdidas de peso importantes cuando se combinan con cambios en el estilo de vida.

Cirugía y técnicas endoscópicas para los casos más graves

Cuando el tratamiento farmacológico no basta o la obesidad es muy grave, existen otras opciones. Se emplean técnicas endoscópicas, como la colocación de balones gástricos, o procedimientos de reducción del estómago que no requieren cirugía abierta. En los casos más severos, la cirugía bariátrica sigue siendo una de las mejores opciones a largo plazo.

Sin embargo, el especialista advierte de que ninguna de estas estrategias tendrá éxito si no se acompaña de una reeducación de hábitos y un seguimiento continuo. «Si al terminar la intervención volvemos a los hábitos anteriores, volveremos a ganar peso», subraya. Por este motivo, se apuesta por un enfoque multidisciplinar en el que participen médicos, nutricionistas y psicólogos para resolver cada caso de manera personalizada y siguiendo las necesidades de cada uno.

La ansiedad, el entorno social o determinadas conductas relacionadas con la alimentación son aspectos que también deben abordarse para favorecer resultados sostenibles en el tiempo. «El objetivo no es únicamente perder peso, sino conseguir una mejora global de la salud y mantenerla a largo plazo. Si no cambiamos la educación, da igual lo que hagamos. En cinco o diez años el paciente volverá a ser obeso», concluye Carlos Emparan, cirujano general y del aparato digestivo del Hospital Quirónsalud Vitoria.


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